
En la Corporación Comunitaria Cuyeca A Obsun se desarrolló una nueva jornada del Diplomado en Derechos Humanos de Niños y Niñas, un espacio que sigue fortaleciendo la construcción de identidad y la participación activa de la infancia en sus territorios.
Más que responder quiénes son, en esta sesión las niñas y los niños dieron un paso adicional: comenzaron a proyectar quiénes quieren ser. A partir de sus historias personales, recuerdos y emociones, construyeron relatos que conectan su pasado, su presente y sus expectativas frente al proceso formativo.
El encuentro permitió abrir conversaciones genuinas sobre la vida cotidiana. A través del diálogo, los participantes compartieron lo que extrañan, lo que valoran y lo que quisieran transformar, reconociendo que su historia personal también hace parte de su identidad y de la forma en que habitan la ciudad.
La exploración creativa, mediante dibujos y escritos, se convirtió en una herramienta clave para expresar ideas y emociones. En estos ejercicios, las niñas y los niños no solo se narraron, sino que también identificaron aspectos de su vida que desean cambiar, evidenciando una capacidad de reflexión que trasciende lo individual y se conecta con su entorno.
La lectura de relatos y el intercambio de experiencias fortalecieron la construcción colectiva de sentido, donde cada historia aportó a una comprensión más amplia del grupo. En este proceso, se consolidó un ambiente de respeto y escucha que permitió reconocer al otro como diferente, pero igualmente valioso.
Uno de los elementos más significativos fue la expresión de emociones asociadas a vínculos afectivos, especialmente frente a la pérdida y el recuerdo. Estos espacios evidencian la importancia de integrar el componente emocional en la formación, promoviendo escenarios donde las niñas y los niños puedan sentirse seguros para expresar lo que viven y sienten.
Como resultado, se fortaleció el derecho a la identidad y a la libre expresión, así como la capacidad de proyectarse en el tiempo. Además, se evidenció cómo las niñas y los niños se relacionan con la ciudad desde sus experiencias personales, reconociéndose como actores que no solo habitan el territorio, sino que también lo interpretan y lo imaginan de nuevas formas.
