En Casa Afro, niñas y niños participaron en una nueva jornada del Diplomado en Derechos Humanos, en el marco del Convenio CPS-1061-2025 y el Proyecto de Inversión 2234, en un encuentro donde la pregunta “¿Quién soy yo?” se convirtió en el punto de partida para explorar la identidad, la memoria y las emociones.
A través de actividades pedagógicas centradas en la expresión y el diálogo, los participantes comenzaron a construir respuestas desde sus propias historias. Dibujos, palabras y relatos personales permitieron que cada niño y niña hablara de su origen, de lo que extraña y de aquello que le da sentido a su vida, conectando su experiencia individual con el reconocimiento de su identidad.


El espacio también permitió construir acuerdos de convivencia desde la voz de los participantes, fortaleciendo la idea de que el respeto, el juego y la escucha son fundamentales para compartir en comunidad. Este ejercicio se convirtió en una base para el desarrollo del proceso formativo, donde cada opinión tiene valor.
Uno de los momentos más significativos se dio a partir de la lectura del cuento “Amapola”, que abrió la puerta a reflexiones sobre quiénes son, cómo se sienten y qué los define. En este diálogo, las niñas y los niños no solo compartieron sus ideas, sino que también encontraron puntos en común y diferencias que enriquecieron la construcción colectiva.
Las actividades de expresión permitieron visibilizar emociones como el miedo y la tristeza, así como posibles formas de transformarlas. Estos espacios fortalecen no solo la libre expresión, sino también la capacidad de reconocer y nombrar lo que sienten, un paso clave en el desarrollo personal y social.
Durante la jornada se evidenció cómo la relación con la ciudad y el territorio atraviesa la construcción de identidad. A través de sus relatos, los niños y las niñas compartieron vivencias sobre sus lugares de origen, sus recorridos y aquello que forma parte de su cotidianidad, reafirmando su papel como sujetos activos dentro de su comunidad.

