En la sede de la Asociación ASOMUMEVIR se desarrolló una nueva jornada del Diplomado en Derechos Humanos de Niños y Niñas, en el marco del Convenio CPS-1061-2025, un espacio pedagógico que busca fortalecer el reconocimiento, la participación y la construcción de identidad en la infancia.
La sesión, realizada con el grupo Divino Niño, se caracterizó por un ambiente de acogida progresiva, donde la presencia y acompañamiento de las familias permitió consolidar un primer vínculo entre el entorno familiar y el proceso educativo. Desde el inicio, las actividades de integración facilitaron no solo el reconocimiento entre los participantes, sino también el fortalecimiento de la confianza y la identidad individual, aspectos clave en la formación basada en derechos humanos.
Uno de los momentos centrales fue la socialización del propósito del diplomado, que permitió a las niñas y los niños comprender su rol activo dentro del proceso formativo. Este ejercicio dio paso al abordaje del concepto de derechos humanos, donde se evidenció que los participantes ya cuentan con conocimientos previos construidos desde sus propias experiencias cotidianas.
La lectura del cuento “Amapola” se convirtió en una herramienta pedagógica significativa, al promover reflexiones en torno a temas como el miedo, la seguridad, la familia y el territorio. A través del diálogo, los participantes lograron conectar la narrativa con su realidad, generando espacios de pensamiento crítico sobre su entorno.
Asimismo, actividades orientadas a reconocer su procedencia, dinámicas familiares y contextos de vida fomentaron la empatía y el respeto por la diversidad. El ejercicio creativo “¿Quién soy?” permitió a las niñas y los niños expresar su identidad de manera autónoma, consolidando procesos de autorreconocimiento.
Durante la jornada se evidenciaron logros importantes como el reconocimiento inicial de sí mismos como sujetos de derechos, la participación activa en espacios de diálogo, el fortalecimiento de la escucha y el respeto por la palabra del otro, así como la identificación de situaciones de riesgo y cuidado en su vida cotidiana.
Sin embargo, también se identificaron retos en relación con la interacción de los niños y niñas con su entorno urbano. Según lo observado, muchos deben desplazarse diariamente fuera de su barrio para asistir al colegio, lo que refleja una relación constante con la ciudad. No obstante, factores de inseguridad limitan su autonomía, ya que no pueden movilizarse solos ni acceder libremente a espacios como parques o tiendas.
Finalmente, el equipo pedagógico destacó la importancia de ajustar algunos aspectos logísticos, como la organización de los tiempos de alimentación, y anunció la implementación de ejercicios complementarios de refuerzo que permitirán avanzar en la construcción de iniciativas lideradas por los propios participantes.
Este proceso formativo continúa consolidándose como un escenario clave para que las niñas y los niños no solo conozcan sus derechos, sino que los vivan, los cuestionen y los conviertan en herramientas para transformar su realidad.


